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Ser madre después de los 40: información, posibilidades y acompañamiento médico

  • 19 may
  • 3 min de lectura

Cada vez más mujeres se plantean la maternidad después de los 40. Las razones pueden ser personales, profesionales, afectivas o vitales: encontrar estabilidad, tener una nueva pareja, priorizar una carrera, haber pospuesto la decisión o simplemente sentir que el deseo de ser madre llega más tarde. Pero junto a esa posibilidad aparecen preguntas importantes: ¿es posible quedarse embarazada después de los 40?, ¿qué opciones existen?, ¿qué riesgos hay?, ¿cuándo conviene consultar?



La respuesta necesita equilibrio: sí, es posible ser madre después de los 40, pero conviene hacerlo con información clara, valoración médica y acompañamiento especializado. La edad influye tanto en la fertilidad como en el embarazo, y por eso cada caso debe ser evaluado de forma individual.


La edad y la fertilidad

La fertilidad femenina cambia con el paso del tiempo. A partir de los 35 años, la probabilidad de embarazo natural empieza a disminuir de forma más marcada, y después de los 40 esa disminución se vuelve más evidente. Cleveland Clinic explica que, aunque muchas mujeres mayores de 35 tienen embarazos y bebés sanos, la edad materna avanzada se asocia con un aumento de algunos riesgos, como hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro, bajo peso al nacer, alteraciones cromosómicas, aborto espontáneo o necesidad de cesárea. También subraya que la salud general, el acceso al control prenatal y los hábitos de vida influyen de forma importante en el resultado del embarazo.


Esto no significa que la maternidad después de los 40 deba vivirse desde el miedo. Significa que debe abordarse con realismo. Una valoración ginecológica y reproductiva permite conocer la reserva ovárica, revisar antecedentes, identificar factores de riesgo y definir el camino más adecuado.


Opciones para ser madre después de los 40

Una de las primeras opciones que se ofrece a mujeres jóvenes que desean posponer la maternidad es la preservación de óvulos. En una entrevista publicada por Tribuna de Canarias, la Dra. María Dolores Pérez-Jaraíz explicaba que la congelación de óvulos antes de los 35 años puede permitir que una mujer los utilice más adelante, por ejemplo a los 42, cuando desee buscar embarazo.


Cuando la mujer consulta ya después de los 40, las opciones dependen de muchos factores: edad exacta, reserva ovárica, estado del útero, antecedentes médicos, calidad espermática de la pareja o necesidad de donación de gametos. La Sociedad Española de Fertilidad señala que, según datos del Registro SEF 2020, el porcentaje de embarazo por transferencia en fecundación in vitro fue del 34-35% en mujeres menores de 40 años y del 24% en mujeres mayores de 40; en casos de donación de óvulos, la tasa de gestación por transferencia fue del 57%.


Estos datos ayudan a entender algo importante: después de los 40, la maternidad puede requerir una estrategia médica más precisa. A veces se puede intentar con óvulos propios; en otros casos, puede plantearse la ovodonación, la preservación previa, la fecundación in vitro u otros tratamientos. La decisión no es solo médica: también es emocional, personal y familiar.


El papel de la ginecología regenerativa

En la entrevista de Tribuna de Canarias, la Dra. Pérez-Jaraíz mencionaba también una línea todavía experimental: el rejuvenecimiento ovárico con PRP. Explicaba que existen estudios iniciales, pero que los resultados son todavía limitados; en cambio, señalaba que a nivel uterino ya se utiliza PRP para mejorar la receptividad endometrial en determinados contextos.

Este punto es importante porque permite diferenciar entre tratamientos establecidos y líneas en investigación. En salud reproductiva, la información debe ser rigurosa: no todo lo novedoso es necesariamente aplicable a todas las pacientes, y no todos los casos necesitan la misma solución. Por eso, el acompañamiento médico debe ser claro, honesto y personalizado.


Embarazo después de los 40: control y prevención

Una vez conseguido el embarazo, el seguimiento médico cobra especial importancia. En mujeres mayores de 35 años suelen recomendarse controles específicos, pruebas de cribado prenatal, valoración de diabetes gestacional, seguimiento de tensión arterial y ecografías según criterio médico. Cleveland Clinic señala que los profesionales pueden recomendar pruebas genéticas prenatales, ecografías adicionales, cribado más temprano de diabetes gestacional o control más estrecho de preeclampsia en embarazos de edad materna avanzada.

Ser madre después de los 40 no debe presentarse como una imposibilidad ni como una decisión sin riesgos. Debe abordarse como una posibilidad que requiere información, planificación y acompañamiento. Lo más importante es consultar a tiempo, conocer las opciones reales y tomar decisiones con apoyo profesional.


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